jueves, 12 de febrero de 2009

Nociones de espacio

Según Piaget a partir de los ocho años. El niño o la niña empieza a dominar el ambiente en que vive y es capaz de imaginar condiciones de vida distintas de las que le rodean:

- Apenas tiene experiencia.
- Posee unos intereses concretos.
- Su pensamiento es intuitivo y egocéntrico.
- Sólo posee una idea concreta del espacio.
- Define las cosas por su uso.
- La memoria se ejercitará para aprender las definiciones más usuales a partir de los ocho años en adelante.

Según Manuel Deaño y Luis Vidal,en su libro Psicología en la escuela infantil:
El niño o niña en la infancia preescolar, ayudado del adulto. Pronto distingue su mano derecha de su mano izquierda. Su mano derecha es con la que el niño o la niña dibuja y come (si es diestro). Sobre esta referencia, pronto el niño o la niña ubica otras partes del cuerpo. Así, con referencia a su mano puede decirnos fácilmente donde está o cuál es su pierna izquierda o su ojo derecho. Todavía a los cuatro años no comprende que lo que para él está situado a la derecha para otra persona puede que esté a la izquierda. En general, el niño y la niña a partir de los cuatro años aprende las direcciones en el espacio a partir de la proyección de su propio cuerpo sobre los objetos y las cosas que lo rodean. Así es como va determinando y perfeccionando sus nociones de delante-detrás, arriba-abajo, izquierda-derecha, dentro-fuera. A través del desarrollo de las actividades típicas de esta edad el niño y la niña en edad preescolar aprende a ubicar los objetos en el espacio con relación a ellos, y así determina cuándo un objeto está delante de otro, detrás, encima, debajo, a su izquierda o derecha, frente, dentro, fuera. Esto se puede dar cuando el niño juega y relaciona para obtener el fin deseado. También cuando dibuja.

En realidad este es un largo proceso en donde el niño o la niña va incorporando aprendizajes progresivamente mediante sus interacciones con los elementos, personas y el entorno, cave acotar que además de estos avances necesitará todavía pasar por muchas experiencias de descentración para poder comprender que cuando él o ella cambian de posición las relaciones entre objetos también cambian. De esto viene la idea de que en el tercer nivel de educación Inicial los niños y las niñas manifiestan mucha más flexibilidad en su orientación en el espacio, independientemente de la posición que ocupe.

En conclusión se puede decir que las nociones espaciales reflejan sensaciones corporales y estados emocionales. Las elecciones al representar responden a una forma de sentir y de vincularse con los elementos, las personas y con el propio cuerpo. En sus primeras manifestaciones gráficas la expresión del niño o niña está centrada en el "yo" y los vínculos que va desarrollando con el medio. No le interesa establecer un orden en la representación de los elementos. El papel es un soporte que le permite volcar ideas como un recipiente a ir llenando. Cada espacio es una posibilidad de incorporar elementos valiosos para él o ella, aunque los dispongan de forma inconexa. A medida en que el niño o niña crece, surge la necesidad de establecer un orden y vínculos espaciales en sus representaciones.

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